08 TEXTOS

Puntos de referencia: posición sobre una visión/orientación estética

Artículo escrito a petición de Andrés Gomis para el Festival Internacional de Saxofón, celebrado en Montreal en el año 2000
02/06/2000

Se me pide que hable brevemente de mi posicionamiento estético ante la música y, por tanto, ante el arte. Difícil tarea para un compositor de mi edad. Lograr un pensamiento propio es una tarea tan larga como la vida misma. Sin embargo, sí existe un determinado momento, que no siempre se da en el mismo periodo vital, donde el creador tiene que tomar una posición ante la realidad artística. Y, por supuesto, existe (o debe existir) un planteamiento crítico ante las cosas que le rodean, que precede a una estructura de pensamiento más sólida.

Se me han planteado dos puntos argumentales, a modo de guión, con ideas que se suelen esgrimir como crítica negativa hacia la música contemporánea. Sobre ellos intentaré esbozar mi posición.

Primer argumento
Demasidada ciencia y, por consiguiente, falta de sensibilidad

Sobre esta idea debo decir que sospecho que quienes acostumbran a esgrimirla suelen tener escasos conocimientos científicos. Lo pienso no porque yo los posea, sino por que la propia afirmación resulta poco científica. ¿Cómo se define la sensibilidad? Habría que empezar por ahí antes de afirmar una idea así. Mi abuelo decía que encontraba una gran carga poética a las matemáticas. Con la sensibilidad ocurre algo parecido a lo que pasa con la idea de belleza: todo el mundo pretende saber qué es pero nadie la consigue definir. Entonces, ¿cómo se puede decir que determinada música -que parte de un planteamiento que prima lo estructural por encima de lo expresivo- deja de lado la sensibilidad? ¿Qué sensibilidad? Quizá sí el tipo de sensibilidad del que asevera esta idea.

Por otra parte, ¿es que acaso no había un pensamiento científico, matemático, en "El arte de la fuga" de Johann Sebastian Bach, o en la alquimia polifónica de la Escuela Neerlandesa, con la obra de Ockenhem como uno de los puntos culminantes? Cuando hablamos de la sensibilidad, de la belleza, del arte..., resulta conveniente dejar una franja de duda si no queremos caer en la incoherencia y, lo que es peor, convertir nuestro pensamiento en un conjunto de tópicos desprovistos de sentido.

Segundo argumento
Búsqueda de la originalidad a toda costa, lo que comporta una evolución artificial y forzada

Sobre esta cuestión (el deseo de originalidad) no encuentro que, desde nuestro pensamiento occidental moderno, se pueda poner ningún "pero". A partir de la idea de individualidad artística, en cualquier momento de la historia moderna (y en todas las artes), el creador busca imprimir su personalidad en la obra y que ésta difiera de las demás.

La consecuencia que se extrae de la búsqueda de originalidad es en cierto modo cierta, si se piensa en determinado periodo del siglo XX, pero en ningún modo puede ser planteada de una manera categórica o única. ¿Es acaso censurable imprimir a la obra de arte propia, un punto de vista propio? O mejor, ¿es viable un planteamiento creativo de partida que no lleve implícito el legítimo deseo de expresar lo propio?

Creo sinceramente que muchas de las voces que mantienen que las vanguardias de mitad del siglo XX planteaban una música artificial por el mero hecho de no parecerse a "lo otro", es decir, por puro esnobismo, no conocen ni entienden ni una sola de las obras clave de este periodo. Dicho esto, obviamente me refiero a los autores de calidad. Por supuesto, como en todas las épocas, hay mediocridad, y la música realmente avanzada sólo la hacen unos pocos, probablemente para que la comprendan otros pocos (al menos los que posean el mismo espíritu de indagación que el propio creador).