08 TEXTOS

La percepción visual en la escritura musical

Sul Ponticello, Revista on-line de Estudios Musicales, I época, n. 3, junio 2004
01/06/2004

[Clic en el botón URL de la parte inferior de la página para ver el artículo completo]

ABSTRACT

La invención de la escritura musical representa –de forma similar a como ocurre con la aparición de la escritura frente a la oralidad– un paso de singular relevancia, que afecta no sólo a los aspectos más básicos del lenguaje, sino a la concepción misma de los contenidos. Sin embargo, existen diferencias entre lo verbal y lo musical. Si atendemos a la definición de signo que hace Charles S. Peirce –el signo está en lugar de otra cosa o en lugar de alguien en ciertos aspectos o ciertas capacidades– podemos extraer que la música no está en lugar de otra cosa (en el mismo sentido que lo estaría el lenguaje verbal), sino que es la elaboración de una materia prima, el sonido (como, en este caso sí, el lenguaje verbal da carta de realidad a lo percibido y pensado). Así, el signo musical, con toda su entidad, nace precisamente con la escritura musical, en tanto que ésta (con mayor o menor precisión) si está para significar aquélla.

Uno de los aspectos que inciden de una forma particular en la interpretación de la escritura musical es la percepción visual de la partitura. En particular, la relación espacio-temporal que se establece en ésta, se erige como una diferencia muy sustancial respecto a otras representaciones sígnicas. Además, el objeto representado lo es en diferentes niveles de concrección. Por ejemplo, no es igual de precisa una indicación dinámica que la altura de una nota. Ésta última –salvando cuestiones de temperamento y afinación– podríamos decir que representa de forma “exacta” el objeto, mientras que el signo dinámico alude de forma aproximativa a éste. Por ello, también podríamos decir que la percepción de la música en la partitura –en lo que a lo visual se refiere– tiene diferentes grados de inmediatez. Dicho de otra forma, existe una “primera impresión” o una “impresión directa” que se corresponde con la interpretación de determinados aspectos o parámetros como son la altura o los valores rítmicos.

En este artículo trataré aspectos relacionados con este nivel primario de percepción, que creo incide de forma muy específica en el resultado sonoro de la interpretación, y su relación con otros niveles que exigen un acercamiento –podríamos decir– “adjetivado” al objeto. No obstante, el enfoque no será científico-matemático, ni partirá de una base académica procedente de la psicología perceptiva, sino que me limitaré a la observación de una serie de fenómenos que, desde mí experiencia, se producen en el proceso de lectura de una partitura.