02 CATÁLOGO

Por Materia

Tres instrumentos

Del gesto al silencio (2019)

Para clarinete, cello, piano y 5 teléfonos móviles o laptops



Plantilla: clarinete | cello | piano | 5 teléfonos móviles o laptops
Fecha: 2019
Duración: 10'
Encargo: Luis Fernández Castelló.
Estreno: XVI Festival COMA 2019, Teatros del Canal, Madrid, 22/9/2019.
Luis Fernández Castelló (cl.), David Apellániz (vc.), Carlos Apellániz (piano).
Partitura: Babel Scores
ISMN: 979-0-2325-3964-5
Comentario: Esta es una obra que trabaja sobre el Trío Op. 114 para clarinete, violonchelo y piano de Johannes Brahms, planteando dos espacios de indagación: por un lado, el gesto, la gestualidad romántica. Es decir, cómo un gesto puede evolucionar hacia un contexto totalmente diferente. Del mismo modo que si se tratara de una resonancia que va proliferando y transformando el objeto musical primario en otra cosa. Por otro, me interesa trabajar la veladura, la materia en disolución, lo que queda al margen del proceso. O si se quiere, el objeto del pasado detenido en el tiempo, observado a través de un velo translúcido que nos deja ver sólo una parte de su relieve, casi únicamente sus contornos y, por tanto, se percibe aislado y convertido en nueva e inaprensible materia. Ambos espacios de indagación se presentan en alternancia aunque en ningún caso como elementos de contraste sino como materia que va componiendo un espacio formal específico y cohesionado.

Un apunte, a modo de reflexión
¿Por qué este interés por el contexto romántico ahora, precisamente ahora? Lo que puedo responder es que vivimos en un tiempo (o al menos así me lo parece a mí) en el que resulta interesante y, sobre todo, posible revisitar una época que en el pasado más cercano –me refiero al de las vanguardias de mediados del siglo XX- era situado, desde una perspectiva estética, en un plano de confrontación con lo que se denominó “música avanzada”. Esto suponía que cualquier afloramiento de este periodo esencial –incluso si se planteaba en un plano dialéctico- se percibiera como regresivo, como una negación de un carácter progresivo que no podía contener ningún elemento del pasado, y menos al testigo esencial de la ruptura que había supuesto la consolidación de los presupuestos de las vanguardias seriales. Después, la posmodernidad musical borró (en muchos casos de una manera un tanto burda) cualquier posibilidad de dialéctica o diálogo con el pasado, tomando éste como mero objeto susceptible de ser presentado fuera de contexto, evitando cualquier sentido teleológico o referencial. Con esta perspectiva a la espalda (aunque con toda la incertidumbre al frente), pienso que es ahora cuando el diálogo puede ser más fructífero y enriquecedor. Evidentemente, no me refiero a reivindicar una escritura próxima a ese pasado decimonónico ni a ningún tipo de propuesta “neo-”, sino a observar –ya sin los prejuicios que impone la necesidad del enfrentamiento- cómo se puede dialogar con una época que, queramos o no, todavía nos conforma en algunos aspectos. Poner en diálogo significa poner en juego, es decir, colocar en otro lugar (descontextualizar) el objeto observado para darle otra naturaleza. Esa alteración supondrá hacerlo nuestro y de nuestro tiempo.

Una última aclaración: es cierto que Brahms se puede calificar como un compositor clásico dentro del romanticismo. Sin embargo, en él creo que existe una evidente estilización  del gesto. Brahms huye del patetismo para sumergirse en una forma romántica que quiere pervivir, que apela a crear bases perdurables. Por eso, para esta indagación concreta en el gesto romántico, me interesa más esta perspectiva que la de compositores cuyas ideas exploraban otros lugares, a veces atisbando ya  nuevos lenguajes, sin pretender echar raíces.