02 CATÁLOGO

Por Instrumento

Jaikus de luz y de sombras: instantes japoneses (1995)

Contratenor-narrador y ensemble (11 instrumentos). 1er Premio SGAE 1995. Textos de poetas japoneses de los siglos XV a XIX.


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Plantilla: 1.1.1.1 | 1.0.0.0 | piano | perc | 1.0.1.1.1
Solista/s: Contratenor-recitador
Fecha: 1995
Duración: 22'30"
Textos: Sógui (1421-1502), Montake (1472-1549), Kiguin (s. XVI), Bashó (1644-1694), Onitsura (1660-1738), Riúkio (s. XVII), Buson (1716-1783), Issa (1762-1826), Chora (s. XVIII), Riota (s. XVIII), Shiki (1867-1902), Rangai (s. XIX).
Premios: 1er. Premio SGAE de Composición Musical 1995.
Estreno: Temporada CDMC. Auditorio Nacional de Música, Madrid, 19/12/1995.
Flavio Oliver (contratenor y recit.), Ángel Gil Ordónez (dir.) y Cámara XXI.
Partitura: EMEC (Editora de Música Española Contemporánea / SEEMSA).
Grabación: CD sello Autor. AP 0002.
Radio Nacional de España (Radio Clásica).
Comentario: La obra se propone -al igual que los propios Jaikus en la literatura japonesa- la descripción de un instante, generalmente sensitivo (la casi ausencia de dramatismo es un componente importante en la estética de la composición), que se intenta plasmar de forma casi "estática" (si es que es válido el término en el campo musical).
La obra está  formalmente  concebida  como una colección de 26 composiciones -sin pausa entre ellas- y ordenadas en cuatro movimientos, cada uno de los cuales representa a la vez un momento del día, una estación del año y un periodo de la vida. Cada uno de estos movimientos se abren con un corto preludio que inician a solo: la flauta (1er. mov.), el flautín (2º mov.), la flauta nuevamente (3er. mov.) y la flauta en sol (4º mov.), haciendo una correspondencia simbólica (luminosidad-timbre) con la representación literaria de cada parte. La melodía del preludio está variada en el segundo movimiento (aceleración del tempo, aumento de la figuración) y en el cuarto (ralentización del tempo, valores más largos), pero permanece como el elemento de cohesión más importante de toda la obra. La composición finaliza con un epílogo -conteniendo un Jaiku- donde la melodía expuesta en los preludios es variada tímbricamente al sustituir la flauta por el oboe, que viene a representar un nuevo día.
La diferencia de caracter entre las cuatro partes está acentuada por la utilización de una escala diferente en cada una de ellas (tonos enteros, Prometeo, una escala mezcla de oriental y tonos enteros [esc. III], y Prometeo napolitana) aunque prevalece un ambiente de tonos enteros motivado por los preludios que abren cada parte y por su mayor utilización en toda la obra. Otro elemento de cohesión importante es la transformación de motivos o melodías de unas canciones, en series (dodecafónicas o no) que van a constituir nuevos elementos de trabajo para otras, proporcionando una mayor coherencia  constructiva a la obra.
La forma de collage adoptada me ha permitido la utilización de variados recursos compositivos aunque he procurado mantener un estilo único, acorde con la estética literaria y visual japonesa. Para conseguir esto último ha sido esencial la consideración de la dinámica como elemento musical conformante del estilo de la obra, utilizando un recurso que se repite continuamente y que se puede resumir como un ataque pp (o p) crescendo-diminuendo hasta el nivel inicial (que recuerda la suavidad de la pintura japonesa). Otro elemento estilístico que se da en bastantes ocasiones a lo largo de la composición y que participa también del "estilo dinámico" descrito arriba, es la utilización de modelos de figuración que se repiten (trinos medidos, bordaduras, etc.), realizando entradas y salidas sobre la textura principal con alternancia de timbres.
También utilizo algún recurso fonético en la recitación, y la participación de los instrumentistas con la voz como elemento tímbrico.
Hay además algunas citas (fragmento de Orestes de Eurípides,  Suite Inglesa nº 1 de J. S. Bach) y alguna alusión (en forma de destello) a la tonalidad tradicional.
El hecho de utilizar una voz como la de contratenor se debe a que pienso que su timbre puede resultar muy adecuado para una estética como la japonesa, con tonos suaves y trazos finos. Además el simple hecho de no ser una voz muy utilizada, puede producir un efecto de asociación con dicha estética que me parece interesante.
Documentos: Textos poéticos y análisis