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By instrument

Rastro de murmullos (2009)

Quartet & variable ensemble. Text by Pilar Martín Gila.



Instrumentation: ensemble [4 variable instrumental sections] 1.1.1.1 | 1.1.1.1 | 1.1.1.1 | 1.1.1.1
Soloists: quartet [variable instrumentation]
Date: 2009
Duration: 19'30"
Text: Poem in the poetry collection Demonios y Leyes (Ediciones Libertarias, 2010) by Pilar Martín Gila.
Commission: Quodlibet (journal of the Music School of the Alcalá de Henares University)/CDMC.
World premiere: XIV COMA Festival 2017. Conservatory of Getafe, Concert Hall (Madrid), 10/15/2017.
UAM Orchestra, Enrique Muñoz (cond.), Juan Muñoz (vl.), Jordi Hidalgo (vl.), Sara Ropero (vla.) and Álvaro Llorente (vc..
Other performances: XXV Contemporary Music Festival of Segovia, La_Cárcel Creation Center. UAM Orchestra, Enrique Muñoz (cond.), 11/04/2017.
Score: Quodlibet, issue 46, January-April 2010.
Distribution & sale: Quodlibet [purchase this score]
Comment: Si tuviera que resumir en pocas palabras la idea, el propósito íntimo de la obra, diría que mi intención es la de presentar una articulación entre tiempo real (duración) y tiempo-espacio (musical) que no se base en la estructura de variación -como muestra de identidad en la no identidad-, sino que organiza el tiempo musical a base de contraponer el tiempo lineal –el que no tiene posibilidad de retorno, representado por el movimiento espacial en la escena (el fluir del sonido en el espacio), que si bien es circular también es direccional y finito, ya que termina en un punto-, con el tiempo circular, representado por la superposición constante de una misma estructura melódica que se repite sin alteración. Tomando el título de la obra como metáfora de la idea, el rastro aludiría al tiempo lineal, a la promesa del hallazgo -que finalmente llega, al encontrarse los cuatro solistas en el escenario-, y los murmullos podrían interpretarse como el tiempo circular, una constante que llegará a percibirse como informe (la superposición de la misma melodía destruirá su relieve, su noción de estructura autónoma y única), una textura en la que el objeto individual que la constituye intentará a toda costa mantener su protagonismo –no en vano, es melodía, y como tal reclamará su “derecho imperial”- pero que será destruida por su propia condición, por su exceso, por su acumulación; una especie de “morir de éxito”, aunque sea una muerte en vida ya que su conciencia de fuerza no puede ser del todo anulada. Y en esta doble dialéctica –el rastro de lo finito contrapuesto al murmullo de lo infinito, y la lucha del murmullo por dejar de serlo y alzar la voz- es donde la condición de obra musical escénica se justifica plenamente. No sería posible, por ejemplo, asegurar la circularidad del sonido (en sus dos presentaciones posibles, la que conlleva movimiento de la fuente sonora –el cuarteto- y el desplazamiento por modificación de la fuente –el grupo instrumental- en un contexto orquestal; aun considerando la orquesta como una única fuente sonora, resultaría imposible construir un movimiento circular hacia un punto concreto, y que este proceso fuera perceptible como tal; además, este punto, carecería de unas referencias culturales que le otorgasen algún tipo de significación. De igual modo, si me sirviese sólo de medios electrónicos, podría sin duda crear un espacio adecuado utilizando varios altavoces situados circularmente y en distintas alturas, pero la ausencia del elemento visual que actúa como “catalizador” del proceso musical, como dialéctica de la apariencia –oposición entre lo que es y lo que parece que es-, probablemente convertiría la concepción de la obra respecto a lo espacial en pura anécdota. Y, respecto a la lucha del murmullo por recuperar la voz, cuyo resultado será la textura anuladora del relieve de lo melódico, sin duda podría lograrse en otro contexto, pero tendría que darse de forma aislada, separadamente del resto del planteamiento. Es decir, al suprimirse la doble dialéctica (al anular el componente de movimiento, el rastro), estaríamos hablando de otra obra con otros presupuestos, donde el movimiento y el espacio no tendrían por qué entrar en juego.